"¡Uy! No me acuerdo cuándo hice el último koala... Ya tengo mucha necesidad de hacer uno, y tal vez en Tucumán se da". Simpática y amable, Rocío Marengo se muestra conocedora de la noche tucumana, y asegura que este fin de semana piensa divertirse en la provincia junto al elenco de "¿Y dónde está el mafioso?"
La creadora del baile del koala cuenta en diálogo con LA GACETA que, después de una exitosa temporada en Carlos Paz con esta obra, y de muy buenas presentaciones en Buenos Aires, está feliz con la gira que iniciaron. "Es como una gira de egresados, la pasamos muy bien juntos, porque además de trabajar paseamos y salimos a divertirnos", confirma.
Esto, según la modelo, actriz y bailarina, se percibe sobre el escenario, y es una de las razones del éxito de la obra. Además, asegura que en el elenco no hay problemas de cartel, egos o celos (cosa rara en el ambiente). "Cada uno sabe cuál es su lugar", define.
La blonda advierte que se siente muy cómoda con su papel en la obra. "Los personajes se hicieron a nuestra medida; yo soy una testigo, pero de un casamiento, y por error llego a esa casa...", cuenta.
Pocas luces
El papel que ella tiene es el de una mujer "con muy pocas luces", señala la sinopsis que difunde la producción. Y al preguntarle sobre esas características y esa afirmación, ella pregunta: "¿leíste la obra o me comparás con el personaje?" Se ríe, y explica que en realidad la testigo no es tonta, pese a la gacetilla oficial. "Es inocente, no atolondrada, un poquito dispersa. La mía es como una historia paralela adentro de la otra; en todas las funciones me muero de risa con lo que pasa", asegura.
Con una carrera consolidada en ambos lados de la cordillera de los Andes, Rocío sostiene que la clave de su trabajo está en el respeto. "El público aplaude lo que le gusta, no lo que le imponen, el aplauso no se compra como la tapa de una revista o un trabajo de conductora en la televisión", destaca.
Pero prefiere no entrar en polémicas, y no da nombres. "Cuando te va bien te atacan, y si te va mal, atacás al que le va bien para tener prensa, es un círculo vicioso sin límite... Yo me defiendo si me atacan porque no me gusta que me pasen por encima, pero termina siendo como la historia del huevo y la gallina, que nunca sabremos qué pasó primero", explica y se ríe.
Antes de despedirse, Rocío vuelve a hablar sobre Tucumán. "Fui muchas veces, y además de comer las cosas ricas que tienen ustedes, siempre lo paso bárbaro, es un lugar lindo para divertirse y también para relajarse y pasarla bien, así que voy bien predispuesta...", dice y se despide. El sábado y el domingo la veremos brillar sobre el escenario.